Contenedores y sustratos para orquídeas

Recipientes y sustratos para orquídeas

El cultivo de orquídeas demanda mucho cuidado al seleccionar el contenedor y el sustrato en el que la planta se va a desarrollar, ya que ambos forman un elemento fundamental en donde ha de crecer una estructura que se encargará, en gran medida, de la absorción del agua y los nutrientes: la raíz.

Como se descrito antes, muchas de las orquídeas cultivadas son  de tipo epífitas, así que sus raíces están expuestas al aire, aunque la mayoría tienen raíces que se adaptan a los contenedores si se les brinda el sustrato adecuado. Tanto las macetas de barro como las de plástico pueden ser utilizadas, pero ambas tienen ventajas y desventajas que se deben considerar.

Las orquídeas adquiridas en viveros seguramente se encontraban en un ambiente cuyos elementos permitieron un desarrollo óptimo y saludable. Sin embargo, cuando llegan a una colección privada es recomendable revisar que las condiciones de cultivo sean las óptimas para las características del clima de la localidad, ya que si no son favorables, en algunas semanas o meses se tendrán serios problemas, la mayoría de las veces irreversibles.

Elección de un contenedor adecuado

El contenedor es parte básica en el cultivo de orquídeas. Para ello se deben tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  1. La especie de orquídea a cultivar. Algunas especies como Laelia anceps progresan con facilidad montadas simplemente en troncos, mientras que su cultivo en otros sustratos suele ser con frecuencia menos exitoso.
  2. Las condiciones de temperatura y humedad ambiental. La temperatura alta y los niveles de humedad media a baja demandan el uso de macetas, idealmente, con sustrato inorgánico para colocar en semihidroponia (método aplicado para cultivar plantas utilizando soluciones minerales en vez de suelo). Inclúyanse aquí Cattleya y sus híbridos, así como prácticamente todas las epífitas y hasta especies terrestres.
  3. Hábito de crecimiento de la planta. Las orquídeas terrestres obviamente irán en maceta; en el caso de las epífitas se cuenta con varias opciones además de macetas.

Tamaño del contenedor

La mayor parte de las orquídeas desarrollan mejor en contenedores pequeños, de tal modo que queden apretadas. Se aconseja colocar en macetas que sólo den espacio para que la planta crezca de dos a tres años como máximo. La profundidad de la maceta es también un factor importante; en el caso de las especies terrestres debe ser más grande que el diámetro superior de la maceta debido a que las plantas con este hábito suelen producir raíces abundantes. Para las plantas epífitas generalmente no se ocupan contenedores con tanta profundidad. Si se usan troncos o canastas de madera, cuando el crecimiento de la planta lo demanda, sólo hay que fijar un tronco más grande para no maltratar las raíces que se adhieren con firmeza; otra opción es colocar la canasta con la planta dentro de otra más amplia y fijarla.

En general, el contenedor ideal debe tener las siguientes características:

  1. Contribuir a la ventilación y el drenaje del sustrato.
  2. Favorecer la hidratación óptima de la planta y, a la vez, disminuir el riesgo de pudrición de las raíces.
  3. Ser accesible, resistente, de fácil transporte (si el aficionado desea exponer sus plantas), económico, duradero y, de ser posible, reciclable.
  4. Ser adecuado para el sistema de cultivo que se ha elegido (por ejemplo, para semihidroponia, recipientes de plástico).
  5. Evitar las resinas, taninos, etc., para no dañar las raíces.
  6. Permitir el libre desarrollo de todas las porciones de la planta (en el caso de las orquídeas del género Stanhopea, por ejemplo, las flores tienden a salir por la parte inferior y lateral de la planta).

Tipos de sustratos

A continuación presentamos una lista de sustratos utilizados con orquídeas:

  1. Corteza de pino, por el contenido de resinas no se recomienda ocupar corteza fresca; se debe dejar secar por dos o tres meses antes de usar. Es un material ligero, orgánico y pobre en nutrimentos. Es poco duradero, aunque absorbe bien el agua y permite un buen drenaje, además se puede conseguir en centros comerciales.
  2. Carbón vegetal, muy ligero, no guarda mucha humedad. Debe ser mezclado con corteza de pino u hojarasca de encino. La gran ventaja del carbón vegetal es que absorbe tanto el exceso de sales minerales que se acumulan con la aplicación sucesiva de abonos como los productos secundarios de la descomposición, de tal forma que sanea el sustrato.
  3. Grava volcánica, retiene poca humedad, proporciona un drenaje excelente y es un material inerte; los cultivadores profesionales lo emplean pero esto los obliga a aplicar con más frecuencia fertilizantes.
  4. Tepecil, es una piedra liviana, útil para mejorar el drenaje.

Es usual que se utilicen mezclas de algunos sustratos mencionados previamente, todo dependerá de los requerimientos de las especies que cultivemos. No hay una receta estricta, lo importante es que el sustrato cumpla con las condiciones comunes para las orquídeas epífitas, terrestres y litófitas, que son proporcionar aire, luz y buen drenaje.

La mezcla más recomendada es: dos partes de corteza de pino, más una parte de tepezil, más una parte de carbón. Esta mezcla es útil por ejemplo para Cattleya, Paphiopedilum y Cymbidium. Es importante recordar que las mezclas que se elaboren están en función de cada especie. Así, se reitera, cuando se compra una orquídea se debe preguntar en qué sustrato la han cultivado, observar el sustrato actual y las raíces de la planta. Las raíces gruesas requieren sustratos elaborados con pedazos grandes, mientras que las raíces delgadas y peludas requieren sustratos finos.